Una de las biotecnológicas más importantes de Europa abrió las puertas de su sede gallega a Víctor Marfil. Cámara al hombro y método bajo el brazo, el videógrafo madrileño desplegó su SPRINT AUDIOVISUAL en las instalaciones de Hifas da Terra, en Pontevedra, para transformar ciencia, naturaleza y hongos medicinales en una batería de contenido que la compañía irá desvelando, poco a poco, en sus redes.
Hay encargos que se intuyen especiales desde la primera llamada. Cuando una de las biotecnológicas más punteras del continente decide poner su historia en imágenes, no busca a cualquiera: busca a alguien capaz de entender la ciencia sin disfrazarla y de contarla sin aburrir. Esa es la liga en la que juega la producción audiovisual para empresas que firma Víctor Marfil, y por eso su última parada le llevó hasta Bora, a las afueras de Pontevedra, hasta el corazón de Hifas da Terra.
Conviene situar al personaje, porque el cliente no es uno cualquiera. Hifas da Terra es, a día de hoy, la mayor biotecnológica europea especializada en micoterapia: el estudio de las propiedades medicinales de los hongos. La fundó en 1998 la Dra. Catalina Fernández de Ana Portela —bióloga, micóloga y doctora en investigación clínica oncológica— junto a su cofundador, el Dr. Esteban Sinde Stompel, hoy director de Innovación de la compañía, como un spin-off de la Universidad de Santiago que arrancó casi como un proyecto de fin de carrera en la finca familiar. Más de dos décadas después, la compañía destina buena parte de sus beneficios a I+D, mantiene más de una quincena de estudios clínicos activos —con la oncología como gran frente— y exporta a más de una decena de mercados. Ciencia gallega, de bata y de bosque, jugando en primera división mundial.
A ese escenario llegó VMARFIL con una idea clara y un método probado: el SPRINT AUDIOVISUAL. En lugar de estirar el rodaje en visitas sueltas, Marfil concentra la producción en una jornada intensiva, milimetrada al detalle, de la que sale material suficiente para alimentar meses de publicaciones. Durante la grabación, el equipo se movió por las instalaciones de la compañía y puso ante la cámara a sus dos fundadores, las caras que mejor pueden contar de dónde viene y hacia dónde va el proyecto.
El verdadero reto de un encargo así no es técnico, es de traducción. Hablamos de micología, de extractos estandarizados, de ensayos clínicos: un universo fascinante, pero árido si se cuenta mal. Ahí entra el oficio del videógrafo madrileño, que lleva años haciendo precisamente eso: coger lo complejo —una marca, un producto, una ciencia— y devolverlo en piezas que se entienden, emocionan y, sobre todo, se ven hasta el final. Convertir un laboratorio en relato y un hongo en protagonista no está al alcance de cualquier cámara.
Como en cada proyecto, Marfil no se presentó solo. VMARFIL no es un estudio anónimo, sino su marca personal respaldada por un equipo de profesionales de confianza; esa estructura es la que permite rodar mucho, rápido y sin que la calidad se resienta. Estrategia, dirección, cámara, luz y sonido funcionando como un reloj para exprimir cada hora de una jornada que valía oro.
¿Y ahora qué? Ahora empieza lo bueno para el público. Todo ese material no se lanzará de golpe: irá apareciendo poco a poco en las redes de la compañía. Quien quiera verlo en primicia —y de paso descubrir por qué los hongos llevan años fascinando a la ciencia— solo tiene que asomarse al perfil de Instagram de Hifas da Terra y seguir el goteo de piezas que están por llegar.
Porque, al final, de eso va todo esto: una empresa con una gran historia, una cámara que sabe contarla y un calendario lleno de contenido listo para publicar. Si tu marca también tiene algo que merece rodarse, quizá sea el momento de hablar.