Vende tu tienda haciendo cine

productora audiovisual

A través de las pantallas de cine hemos visto el mundo, ciudades, paisajes, maravillas que quizás no hayamos conseguido ver en la vida real. Muchos de nosotros habremos visitado las calles de París o Nueva York desde el sofá de nuestra casa antes que con nuestros pies.Hemos llorado, reído, nos hemos enfadado o hemos soñado con vivir historias de amor como las de las protagonistas de las películas. Y es que, hoy en día el cine es una gran ventana al resto del mundo.Ha sido capaz de enseñarnos formas de pensar, formas de vivir… No es de extrañar que los cines sigan siendo uno de los lugares de ocio más populares o que plataformas como Netflix, Amazon o HBO tengan tanto éxito hoy en día.

 

¿Por qué nos gusta tanto el cine?

Al igual que los libros, el cine es el mejor medio para crear emociones; con las imágenes que vemos, la música, la ambientación los directores consiguen meternos dentro de la historia y nos sentimos parte de la trama.

Somos entonces nosotros los protagonistas y sentimos lo que el protagonista siente, nos sentimos defraudados, con miedo, nos enamoramos…. en definitiva, con las películas podemos vivir otras vidas en tan sólo dos horas.

El poder que tiene el cine de conseguir una conexión con el protagonista no es comparable con otros medios (digitales o tradicionales). Por esta razón, cada vez más los anuncios utilizan el estilo cinematográfico para cautivar a los clientes.

Para conseguir que el cliente sienta, se emocione y sea parte de una historia solemos utilizar la técnica del storytelling. Y es que grandes marcas, como Coca-Cola, llevan usando este método desde hace tiempo para crear un vínculo entre la marca y el futuro comprador.

Poco importa ya que el producto que nos quieran vender sea el mejor, al mejor precio o de la marca más conocida.

Si no conectamos con el producto no lo compraremos. Es así de sencillo. 

Volviendo al ejemplo de Coca-Cola, hemos visto como durante años nos ha enseñado historias de reencuentros, de vueltas a casa, de reuniones de amigos o de fiestas familiares en Navidades (haz clic aquí para ver el nuevo spot de Coca-Cola).

¿Y qué pasaba? Que éramos nosotros y nuestros conocidos o familia los que nos veíamos reflejados allí; y de repente, un simple refresco pasó a significar algo más, pasó a ser parte de la familia y opción indiscutible a la hora de la compra.

Con el storytelling, además de conseguir que los clientes se identifiquen con nuestro producto, también conseguimos algo tan importante como la fidelización. ¿No os pasa que, a la hora de comprar, preferís un producto conocido a uno que no habéis visto nunca?

El método cinematográfico consigue llevar a nuestras casas los servicios, los productos o los marcas que no hemos visto antes y conseguir que nos sintamos familiarizados con ellos, incluso antes de probarlos. Y cuando llegamos a las estanterías de las tiendas o pasamos delante de un escaparate y vemos ese producto que anunciaron en la televisión o en las redes sociales, lo más seguro es que lo elijamos frente al resto.

 

¿Cómo conseguir un efecto película para nuestros productos? 

Al igual que pasa en el cine, cualquier proyecto audiovisual deberá tener una presentación, un nudo y un desenlace.

Así, cuando entremos en las vidas de nuestros clientes, no será como con los anuncios de antes (intentando vender el producto), sino que les meteremos de lleno en la trama. Con una historia real, con la que cualquiera se pueda sentir identificado, presentaremos el producto y, a través de la historia que vayamos contando, le iremos creando unas necesidades sin que apenas se dé cuenta. 

De esta forma, cuando el cliente vaya a comprar, no se sentirá manipulado sino libre de sus elecciones. 

El marketing ha evolucionado: ya no se trata cantar las virtudes de un producto; se trata de contar historias con el producto de fondo, formando parte de nuestra vida y mejorándola.

El cine ha servido de inspiración para el marketing y ha cambiado la forma de vender. ¿Qué compraríamos, un producto que conocemos y que evoca en nosotros emociones o uno que no hemos visto nunca?