El vídeo corporativo perfecto

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No existe un producto que pueda considerarse perfecto para todos y es por ello que el mercado cada vez se esfuerza más en ofrecernos soluciones adaptadas a cada uno de nosotros. 

Sin embargo, a la hora de crear el vídeo corporativo perfecto para cada cliente, podemos ayudarnos con trucos o bases que contaremos a continuación.

Lo primero que tendremos que saber es la diferencia entre un vídeo técnicamente perfecto y un vídeo corporativo que cumpla las expectativas del cliente.

Al fin y al cabo son los clientes los que requieren nuestros servicios y, al igual que en otros ámbitos, no buscan un resultado de fábrica, 100% pulido pero impersonal. Buscan reflejar los valores, el espíritu de cada empresa, las características que los hacen únicos… y que hacen que los clientes decidan escogerlos frente al resto (clic aquí para más información).

Muchos videógrafos se centran tanto en los detalles técnicos y terminan perdiendo de vista los deseos del cliente. Al final, cuando le muestren el resultado verá una obra perfecta pero carente de alma.

Por ello debemos aparcar en un primer momento la perfección técnica y centrarnos más en escuchar y entender lo que cada cliente quiere reflejar y conseguir con su vídeo corporativo. Quizás busque la “imperfección” como método de márketing.

Solamente de esta forma los clientes se sentirán conectados emocionalmente con el resultado final, lo que contribuye a mejorar los niveles de satisfacción de estos con nuestro trabajo de profesionales.

Si ven un vídeo perfecto pero que no tenga nada que ver con su idea, sentirán que no les hemos escuchado ni valorado, y que no ha sido un trabajo personalizado y por tanto su satisfacción disminuirá.

1- Escucha activa. Al hilo de lo que veníamos contando, cualquier buen videógrafo puede hacer un vídeo corporativo técnicamente impecable gracias a los avances técnicos y a los editores de vídeo y fotos profesionales. Pero no cualquiera es capaz  de reflejar mediante un vídeo lo que tiene el cliente en su mente. Hay que saber escuchar activamente para entender qué concepto quiere, para proponer ideas o para discutir posibles mejoras.

2- Crea un vídeo que encaje con la audiencia que queramos obtener. Para conectar con los futuros clientes no podemos pretender crear un vídeo universal sino enfocarlo a la clientela que queremos conseguir y, de esta forma, adecuar el lenguaje audiovisual. Así podremos encontrar empresas que tienen clientes muy definidos mientras que otras cuentan con un abanico muy amplio.

3- Genera emociones. Si conseguimos generar algún tipo de emoción con nuestro vídeo, tendremos la gran parte del trabajo ganado. Ya no solamente captaremos su atención sino que haremos que nos recuerden y que quieran obtener más información sobre nosotros. Además, ¿qué mejor para crear emociones que las imágenes y el audio? Esto lo saben las grandes marcas, que usan este método para contar historias que sean capaces de calar en las emociones de los clientes.

4- Elige el canal adecuado. Si, por ejemplo, nuestro principal canal es Facebook, tendremos que tener en cuenta que los vídeos se empiezan a reproducir sin voz, por lo tanto o los subtitulamos o esperamos un tiempo para añadirle voz. Aunque el mensaje que queramos transmitir sea el mismo, deberemos adaptar el guión si se trata de un vídeo para televisión, uno corporativo que esté pensado para los trabajadores o un clip.

5- Los detalles importan. Tendremos que pensar de forma independiente y a la vez incluir  en el vídeo corporativo todos los elementos de forma armoniosa: el texto (si lo hay), las imágenes, el filtro, la entonación de la voz, la luz… Todos estos detalles por separado cuentan y juntos crean una composición única.

Por tanto, cuando nos encarguen realizar un vídeo, tendremos que averiguar las expectativas de nuestro cliente y qué es lo que interpretan como “resultado idóneo”. A partir de ahí empezar a trabajar.